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Asunto:infoverdes 28 de diciembre de 2007
Fecha:Viernes, 28 de Diciembre, 2007  11:17:58 (+0100)

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ANDALUCIA
El cambio climático, eje del programa para las elecciones autonómicas de LV (leer más)
Los Verdes critican desidia británica y española en el caso del New Flame (leer más)
Verdemar cree que Gibraltar hundirá el New Flame en cuanto la aseguradora pague a EEUU el coste de la chatarra (leer más)
La ministra de Medio Ambiente quiere fijar cuanto antes una reunión España- Gibraltar-Reino Unido sólo para temas medioambientales (leer más)
El nuevo portavoz provincial de Los Verdes de Malaga, Francisco Soler, cabeza de lista de la formación en las autonómicas (leer más)
El Gobierno andaluz cierra el año sin aprobar el decreto sobre campos de golf (leer más)

NACIONAL
Los Verdes advierte a Defensa del posible riesgo para la población de los vuelos a la Base Militar de Rota (leer más)
El AVE Madrid-Sevilla emite menos CO2 por viajero que el avión (leer más)

CAMBIO CLIMATICO
Cambio climático: ¿la hora de la verdad? (leer más)

ANDALUCIA


ANDALUCIA

El cambio climático, eje del programa para las elecciones autonómicas de LV


LV basa su programa en la sostenibilidad

Los Verdes acudirá a las próximas elecciones autonómicas con un programa basado en la sostenibilidad y centrado en la lucha contra el cambio climático, con el que pretende combatir el "letargo ambiental" en el que a su juicio está sumido el Gobierno andaluz.


GRANADA, 26 DIC (EFE - EUROPA PRESS) GRANADA DIGITAL, SER, CANAL SUR RADIO, ONDA CERO, CANAL SUR TELEVISION, LOCALIA, CANAL 21, MIRA TV. 27-12 GRANADA HOY, LA OPINION DE GRANADA, IDEAL

Así lo ha manifestado en rueda de prensa en Granada el portavoz andaluz de Los Verdes y candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Andrés Sánchez, quien ha arremetido contra la actual "desidia" política en materia ambiental.

Los Verdes acudirá a las próximas elecciones autonómicas con un programa "realista" basado en tres ejes principales que tienen como objetivo prioritario la lucha contra el cambio climático.

Esa lucha debe ir acompañada de la transformación de la actual economía "fósil" en una economía "verde", ha explicado Sánchez, para quien Andalucía está en condiciones de hacerlo siempre que se venza la "desidia" del Gobierno andaluz en materia medioambiental.

El tercer eje del programa electoral de Los Verdes pasa por la "renovación de la democracia", entendida como la incorporación de una clase política "más responsable con el electorado".

Para que salgan adelante, esos tres ejes necesitan ser planteados "de forma independiente" por Los Verdes, ha considerado Sánchez, quien ha precisado que el acuerdo electoral con el PSOE tuvo aspectos positivos pero no prosperó en otras muchas cuestiones por las "limitaciones" de los socialistas a la hora de aplicarlo.

"Si nos moviéramos por intereses seguiríamos con el PSOE", según Sánchez, quien ha precisado que Los Verdes ha dado el paso de prescindir del acuerdo por un "planteamiento ético".

El candidato de Los Verdes ha dicho que Andalucía necesita un gobierno que salga del "letargo ambiental" en el que está sumido el actual y que se ha evidenciado a su juicio en situaciones como la del barco chatarrero New Flame.

La implantación de una "economía verde" es para Sánchez una de las principales asignaturas pendientes de la Junta, en una comunidad, la andaluza, que sólo es líder en agricultura ecológica y que ha dejado de liderar la producción de energía solar y eólica, ha agregado. EFE
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El cambio climático, eje del programa para las elecciones autonómicas de LV, que da por agotado el acuerdo con PSOE

GRANADA, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

El candidato de Los Verdes (LV) a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Andrés Sánchez, avanzó hoy las principales líneas del programa con el que se presenta en solitario a los próximos comicios del 9 de marzo y que estará basado en la lucha contra el cambio climático, toda vez que da por "agotado" el acuerdo con el PSOE.

En declaraciones a Europa Press, Sánchez justificó este "paso dado" por los "muchos incumplimientos" del PSOE en la actual legislatura y ante la demanda social existente sobre la necesidad de ir "más lejos" en políticas ambientales.

Así, aunque no descartó completamente pactos tras las elecciones, siempre que "vaya por delante nuestro programa", precisó, Sánchez concurrirá a las elecciones autonómicas por separado con la promesa de realizar reformas económicas y políticas para avanzar en la lucha contra el calentamiento global.

Se trata de un "programa realista", según manifestó, porque "tratamos de atender precisamente los cambios de la sociedad y si no tomamos medidas adecuadas en 20 ó 30 años tendremos alteraciones graves por los efectos del cambio climático". "Es lo más importante en la actualidad", indicó.

Para luchar en este sentido, según argumentó Sánchez, es preciso "buscar una alianza con la económica, pero no con la fósil, que es la que nos ha llevado a estos problemas", dijo el candidato de LV a la Junta, sino que "tenemos que ir hacia una economía verde, ecológica".

En su opinión, "hay suficiente demanda social de este tipo de economía", que no acepta como base de la riqueza la explotación de los recursos naturales, sino que apuesta por su transformación, además de por el empleo de energías renovables, a fin de generar "prosperidad y empleo".

"Es la única forma de dar respuesta al problema del empleo y también al medioambiental", según afirmó, al tiempo que criticó que la administración "no esté adaptada a esta demanda ciudadana, ya que no favorece más que los intereses de la economía fósil". Andalucía podría liderar el sector de "las energías renovables, pero hace falta que el Gobierno autonómico se lo crea".

Asimismo, LV propuso un "cambio de política" para que una democracia avanzada se adecue a las necesidades de las ciudades. Entre los puntos planteados destaca la limitación del mandato del presidente de la Junta por dos legislatura, así como una reforma de la Ley Electoral para que "los políticos sean más responsables ante los ciudadanos y no dependan exclusivamente de las cámaras y los partidos políticos".





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ANDALUCIA

Los Verdes critican desidia británica y española en el caso del New Flame


LV pide un pacto para la seguridad del Estrecho que prohíba la circulación de mercancías peligrosas

Los Verdes han calificado de "inaceptable" la sucesión de accidentes marítimos en el Estrecho de Gibraltar y han criticado la "desidia" británica y española en el hundimiento del buque chatarrero "New Flame" y el "letargo" de la Junta de Andalucía.


ALGECIRAS (CáDIZ), 26 DIC (EFE - EUROPA PRESS).- 27-12 ABC, ACTUALIDAD ORANGE, DIARIO DE CADIZ, DIARIO DE JEREZ, DIARIO DE SEVILLA, DIARIO DIRECTO, DIARIO SUR, EL DíA DE CóRDOBA, EUROPA SUR, GRANADA HOY, HUELVA INFORMACIóN, LA VOZ DE CáDIZ

El portavoz de Los Verdes de Andalucía, Andrés Sánchez, ha denunciado que "por culpa de la ineptitud y dejadez" de las administraciones, la catástrofe ambiental vuelve a planear sobre el Estrecho, "una de las áreas más valiosas y con mayor importancia ecológica del litoral andaluz", declarada recientemente como Reserva de la Biosfera Transfronteriza.

Este suceso ha puesto en evidencia, según Sánchez, que "ni la administración gibraltareña, ni la británica ni la española están siendo eficaces en garantizar la seguridad de las personas ni del medio ambiente en el Estrecho".

"Que a día de hoy no conozcamos aún el estado de la carga del "New Flame", ni el grado de peligrosidad de la misma es una demostración de la desidia con la que la seguridad marítima en Gibraltar se está tratando por parte de las administraciones teóricamente responsables", ha añadido.

Ecologistas en Acción ha denunciado la "ligereza" con la que, en su opinión, se afronta este suceso y ha destacado la peligrosidad de la chatarra al recordar que hace seis años la compañía Acerinox y un vertedero sevillano sufrieron un episodio de contaminación radiactiva por no controlar el origen de la chatarra con la que operaban.

"Los más de 300.000 habitantes del Campo de Gibraltar se encuentran desamparados por la incapacidad manifestada por España y el Reino Unido para hacer algo tan sencillo como la ley se cumpla en todo su territorio", ha añadido.

Los Verdes ha recordado que "cada tres o cuatro meses" se producen accidentes marítimos en el Estrecho que este partido achaca a la creación de un "paraíso antiambiental" en el Peñón, donde no se garantiza la aplicación de la normativa medioambiental de la UE.

Sánchez ha pedido que se exija a Gibraltar y al gobierno británico que asuman la reparación del daño causado por el hundimiento del "New Flame" y ha demandado a la Junta de Andalucía que salga del "letargo" y lidere un pacto por la seguridad en Gibraltar que declare al Estrecho "libre de circulación" de armas, residuos peligrosos y sustancias como los hidrocarburos. EFE
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Los Verdes pide un pacto para la seguridad del Estrecho que prohíba la circulación de mercancías peligrosas

CÁDIZ, 26 Dic. (EUROPA PRESS) - |

El portavoz de Los Verdes en Andalucía, Andrés Sánchez, tildó de "inaceptable" la "sucesión de accidentes marítimos" en el entorno de Gibraltar y criticó la "desidia británica y española" en el hundimiento del 'New Flame', por lo que pidió a la Junta de Andalucía que "salga del letargo" y lidere "un gran pacto global para la seguridad del Estrecho" que impida la circulación de mercancías peligrosas.


Sánchez consideró que "la catástrofe ambiental vuelve a planear sobre una de las áreas más valiosas y con mayor importancia ecológica" del litoral español "por culpa de la ineptitud y la dejadez de las administraciones" porque, a su juicio, el 'New Flame' ha puesto "en evidencia" que "ni la administración gibraltareña, ni la británica ni la española están siendo eficaces en garantizar la seguridad de las personas ni del medio ambiente en el Estrecho de Gibraltar".

Asimismo, criticó que aún se desconoce el estado de la carga del 'New Flame' y la "peligrosidad de la misma" y recordó que, hace seis años, "Acerinox y un vertedero sevillano sufrieron un episodio de contaminación radiactiva por no controlar el origen de la chatarra que se estaba utilizando en la fundición".

Por ello, consideró que "hay que actuar con determinación" exigiendo a Gibraltar y al Gobierno británico que "se hagan cargo de la reparación del daño causado por el hundimiento del 'New Flame' y su negligente actuación".

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ANDALUCIA

Verdemar cree que Gibraltar hundirá el New Flame en cuanto la aseguradora pague a EEUU el coste de la chatarra


Considera que el derramamiento de chatarra repercutirá en el sector pesquero del caladero de La Atunara, comenzando por los mejillones

Verdemar Ecologistas en Acción manifestó sus "sospechas" de que el Gobierno de Gibraltar "hundirá el 'New Flame' a los 100 metros de profundidad" y que "ni se plantea sacar la chatarra" ya que, según afirmó, "sólo están aguantando" hasta que la aseguradora abone a EEUU --desde donde partió el carguero-- el coste de las 42.000 toneladas de chatarra, que asciende a "14 millones de dólares"


EUROPA PRESS .- ALGECIRAS (CÁDIZ), 26-12-2007 |

En declaraciones a Europa Press, el portavoz del colectivo, Antonio Muñoz, recordó que el buque de bandera panameña partió de Nueva York con destino al puerto de Isdemir, situado en Iskenderum, provincia de Hatay (Turquía), colisionando el 12 de agosto contra el petrolero 'Torm Gertrud', por lo que ahora se encuentra encallado a media milla de Punta Europa.

Por ello, consideró que Gibraltar "está aguantando" porque EEUU reclama el coste de la chatarra y sostuvo que, en el momento en la aseguradora abone esa cantidad, el Gobierno del Peñón "hundirá el barco para terminar con el problema".

Asimismo, se reafirmó en que la chatarra --cuya composición físico química no ha sido desvelada-- "ya se está derramando de las bodegas del buque" y reiteró que Gibraltar "no tiene intención de recuperarla", generando una "liberación incontrolada que repercutirá negativamente en las pesquerías de la zona y en la salud de las personas a medio largo plazo".

EXIGEN MEDIDAS A LA AGENCIA ESPAÑOLA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA.

El caladero de La Atunara AND 1-24 comienza en el límite con Gibraltar y termina en el límite provincial con Málaga. Así, a juicio del colectivo ecologista, las pesquerías de La Atunara que se dedican a la cría de mejillones "con excelentes resultados económicos y productivos, compitiendo en calidad y precio con los gallegos" serán "los primeros en caer" ya que los moluscos bivalvos se alimentan por filtración del agua del mar, actuando como "pequeñas depuradoras".

En segundo lugar, consideró que se afectarán "las conchas fina, chirlas, navajas, corrucos, almejas finas o las almejas babosas, entre otros" que se encuentran depositado en los fondos marinos de la zona de la Atunara, y destacó que el corruco --comercializado por la empresa Ubago bajo la denominación de Langostillo-- es una especie "exquisita de precio astronómico" y esto "creará un verdadero quebradero de cabeza a más de una industria".

Por otro lado, recalcó que los efectos por los depósitos por metales pesados son "a largo plazo", lo que redundará en que La Atunara "dejará de ser un caladero A --sin necesidad de depuración posterior de las capturas-- a un caladero B --obligatoriedad de depuración--" por lo que "todos los pescadores que vivían del equilibrio mantenido durante milenios, tendrán que dejar de hacerlo", sentenció.

Por ello, Muñoz cuestionó "qué piensa hacer la Agencia Española de Seguridad Alimentaria al respecto", sobre las "medidas complementarias analíticas" que pretenden adoptar sobre el caladero, si se han puesto en marcha "medidas cautelares" y acerca de las "garantías que tienen los consumidores".


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ANDALUCIA

La ministra de Medio Ambiente quiere fijar cuanto antes una reunión España- Gibraltar-Reino Unido sólo para temas medioambientales


La Junta reclamará daños y perjuicios a Gibraltar como única responsable del vertido del New Flame

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, está pendiente de una "explicación exhaustiva" por parte del Gobierno de Gibraltar sobre la situación del 'New Flame'


MADRID - SEVILLA. 26 DIC. (EUROPA PRESS) -

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, quiere que se conozca "cuánto antes" la fecha de una reunión monográfica España-Gibraltar-Reino Unido, para tratar cuestiones medioambientales de la actividad que se lleva a cabo en el peñón y que "en muchas ocasiones tienen un enorme impacto en la bahía de Algeciras", como ha ocurrido con el chatarrero 'New Flame', encallado en la bahía de Algeciras desde el pasado agosto, y que el pasado sábado se partió en dos y comenzó a hundirse.

"Espero que la fecha para esta reunión monográfica se conozca cuanto antes porque desde el Ministerio de Medio Ambiente tenemos el máximo interés de que se tomen las medidas oportunas para reducir cualquier fuente de contaminación desde Gibraltar. En estos últimos años, lamentablemente, se han producido episodios de enorme trascendecia y que deben en el futuro ser mucho mejor controlados y minimizados", dijo tras inaugurar la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Griñón (Madrid).

La titular de Medio Ambiente aseguró estar pendiente de una "explicación exhaustiva" por parte del Gobierno de Gibraltar sobre la situación del 'New Flame'. Asimismo, recordó que, a través de la Dirección General de Costas y en colaboración con la Junta de Andalucía, el Gobierno está actuando para recoger el fuel que llega al litoral. "Se está actuando desde el primer momento en el que se constituyó, como sucede en cualquier acontecimiento de este tipo, un comité de crisis en la Delegación del Gobierno en Cádiz", precisó.
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La Junta reclamará daños y perjuicios a Gibraltar como "única responsable" del vertido del 'New Flame'

SEVILLA, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía acordó hoy encargar informes a su Gabinete Jurídico para reclamar daños y perjuicios a las autoridades de Gibraltar por el vertido de residuos del buque panameño 'New Flame' que ha alcanzado las costas de la Bahía de Algeciras (Cádiz).

Según informó en rueda de prensa el consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, las autoridades gibraltareñas son las "únicas responsables" de todo lo ocurrido en relación con el 'New Flame' por actuar "como el perro del hortelano", ya que criticó que "ni lo arregla ni deja que los arreglemos" al encontrarse en aguas gestionadas desde el punto de vista administrativo por Gibraltar.

"Si dependiera de la Junta, el buque estaría ya fuera de la Bahía de Algeciras y a buen recaudo hace mucho tiempo", aseguró Gaspar Zarrías, que apeló a la responsabilidad de las autoridades de Gibraltar para que "permita la colaboración de Junta y Gobierno para sacar de ahí la nave y evitar cualquier tipo de problema en futuro no muy lejano".


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ANDALUCIA

El nuevo portavoz provincial de Los Verdes de Malaga, Francisco Soler, cabeza de lista de la formación en las autonómicas

El portavoz provincial de Los Verdes en Málaga, Francisco Soler, cargo que ostenta desde hace alrededor de un mes, será el cabeza de lista de la formación al Parlamento andaluz por la provincia en las próximas elecciones autonómicas.


MÁLAGA, 25 DIC. (EUROPA PRESS) -

Soler, abogado experto en derecho administrativo, fue asesor del equipo redactor del Estatuto andaluz en nombre de Los Verdes y ocupó el tercer puesto en la candidatura de la formación al Ayuntamiento de Málaga en las pasadas elecciones municipales.

Por su parte, el cabeza de lista de Los Verdes de Málaga al Congreso de los Diputados será Fernando Medina, concejal y portavoz del partido en Frigiliana durante la pasada legislatura y que cuenta "con una larga trayectoria política en formaciones progresistas", según destacaron en un comunicado.

Así, incidieron en que estos serán los candidatos con los que Los Verdes "harán frente al reto de comparecer ante la sociedad malagueña en solitario y con tanta modestia como ilusión para promover el cambio hacia la sostenibilidad en una provincia seriamente amenazada por los efectos del cambio climático".

Recordaron en este sentido que la formación concurrirá en solitario en Málaga a las elecciones autonómicas y generales del 9 de marzo del próximo año, con la intención de "defender ese cambio urgente hacia la sostenibilidad, la calidad de vida y las libertades ciudadanas".


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ANDALUCIA

El Gobierno andaluz cierra el año sin aprobar el decreto sobre campos de golf

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía celebró su última reunión del año sin aprobar el decreto regulador sobre la instalación de campos de golf en la comunidad autónoma, pero con el compromiso de que dicha norma verá la luz antes de las elecciones autonómicas del 9 de marzo.


SEVILLA, 26 DIC. (EUROPA PRESS) -

Según informó en rueda de prensa el consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, el decreto regulador sobre los campos de golf "se encuentra en estos momentos cerrándose en lo que se refiere a los trámites internos de la Junta de Andalucía" y sigue sin fecha concreta para su aprobación.

En este sentido, Zarrías sólo apuntó que el decreto sobre campos de golf tampoco verá la luz en la primera reunión del Consejo de Gobierno en el año 2008, prevista para el 8 de enero, pero sí garantizó que "estará aprobado antes de que se celebren las elecciones autonómicas el 9 de marzo".

El portavoz del Gobierno andaluz, Enrique Cervera, ya comentó el pasado 6 de noviembre que el decreto sobre los campos de golf, cuyas líneas generales "ya son más o menos conocidas" por la opinión pública, "tampoco es una cuestión de gran impacto en la ciudadanía" y garantizó que la Junta "no va a parar de trabajar hasta el último día" de la legislatura.
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HEMEROTECA
SEVILLA, 5 Dic. (EUROPA PRESS) - CANAL SUR TV, SEVILLA TV,

Los Verdes señalan que el decreto de los campos de golf tiene que salir y en los términos que se había acordado

El portavoz andaluz de Los Verdes, Andrés Sánchez, señaló que el decreto regulador sobre la instalación de campos de golf en la Comunidad Autónoma "tiene que salir y en los términos que se había acordado". En declaraciones a Europa Press, Sánchez destacó que debe estar desvinculado de todo proceso urbanístico y bajo las condiciones medioambientales y de agua que "garanticen que no va haber impacto natural".

"Creemos que no debe ser nunca la excusa ni el caballo de Troya para introducir urbanizaciones allí donde estaba inicialmente prohibido", según subrayó el portavoz andaluz de Los Verdes.

Según explicó, la resolución del Parlamento andaluz "era muy clara" y atendía a la necesidad de la regulación de los campos de golf y demostraba que se debían eliminar los crecimientos urbanísticos fuera de lo que ya incluía la ley, por lo que "ambas cuestiones no saldrán adelante en esta legislatura", según concreto Sánchez.

Asimismo, quiso hacer un repaso por las ocasiones en las que se ha anunciado la salida del decreto y que después no se culminado, ya que, según indicó, "ha debido de haber algún tipo de acuerdo con los empresarios para saltar los acuerdos que la Junta había hecho con Los Verdes".

De esta manera, detalló que en julio de 2005 "ya había un texto más o menos acordado entre la Junta y Los Verdes que no se llevó a cabo; luego, en el verano de 2006 la Administración dijo que era necesario, más tarde, señaló que estaría listo para antes de las elecciones municipales de mayo de 2007 y ahora".

"El PSOE lo llevaba en su programa electoral para esta legislatura y no creemos que al final de la ésta cuando la cámara esté disuelta se lleve a cabo", señaló Sánchez.

En este sentido, indicó que la idea de no reeditar el pacto con el partido socialista andaluz no es por intereses electorales, sino porque "se nos prometió y no se ha cumplido".








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NACIONAL


NACIONAL

Los Verdes advierte a Defensa del posible riesgo para la población de los vuelos a la Base Militar de Rota

El diputado de Los Verdes en el Congreso, Francisco Garrido, ha preguntado al Ministerio de Defensa sobre los posibles riesgos para la población de Puerto Real (Cádiz) que pueden acarrear los vuelos de aviones militares a la Base de Rota, un "fenómeno que se repite con bastante frecuencia, generando problemas de contaminación acústica".


MADRID, 26 DIC. (EUROPA PRESS) -

Garrido ha formulado una batería de preguntas al Gobierno Central a las que tuvo acceso Europa Press y en las que cuestiona al departamento de José Antonio Alonso sobre si tiene algún plan para minimizar el impacto acústico que producen los "aviones de guerra" cuando pasan a "escasos metros de la ciudad". Además, pregunta si Defensa cuenta con algún plan de emergencia y seguridad "en previsión de posibles incidentes derivados de estos vuelos" ya que, a su juicio, los mismos conllevan una "inherente peligrosidad".

En la misma línea, Garrido pregunta por la posibilidad de modificar la trayectoria o altura de los vuelos para reducir el impacto acústico de los mismos y el riesgo, así como por la existencia de algún estudio o medición de contaminación acústica.

El diputado adscrito al Grupo Socialista recoge en su pregunta que numerosos vecinos de la localidad gaditana ya "han expresado su malestar por estas condiciones de contaminación acústica" y pregunta a Defensa si conoce las quejas de los mismos o si ha mantenido algún contacto con el Ayuntamiento de Puerto Real sobre el "problema".

Por último, mantiene que "sería necesario llevar a cabo las actuaciones y gestiones necesarias para impedir que esta situación se siga manteniendo, a fin de evitar ruidos y peligrosidad innecesaria a los ciudadanos".


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NACIONAL

El AVE Madrid-Sevilla emite menos CO2 por viajero que el avión

Un estudio elaborado por el ex-director de explotación del GIF (antecesor del actual Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) asegura que transportar un pasajero entre Madrid y Sevilla en avión supone lanzar sesenta kilos de gas de efecto invernadero a la atmósfera, mientras que llevarlo en AVE genera apenas nueve.

El estudio, que firma el ingeniero Alberto García Álvarez, quien fuera director de operaciones de AVE (Madrid-Sevilla), ha sido publicado en la revista Anales de Mecánica y Electricidad y "demuestra", según publica en su edición del martes el diario ADN, que "en varios corredores concretos (Madrid a Sevilla y a Barcelona, entre ellos), el tren de alta velocidad es el medio más eficiente desde el punto de vista energético y el que menos dióxido de carbono emite por pasajero transportado".

Según el informe de García Álvarez, que actualmente trabaja para la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, un viajero que recorre la ruta Madrid-Barcelona en avión emite a la atmósfera una media de setenta kilos de CO2, mientras que, cuando utilice el tren de alta velocidad, que está aún pendiente de entrar en funcionamiento, emitirá solo catorce kilos de este gas de efecto invernadero. Lo mismo ocurre entre Madrid y Sevilla, donde el avión vuelve a ser la solución más contaminante: sesenta kilos de CO2 por nueve del AVE.

El estudio asegura, además, que el tren convencional y el autobús obtienen resultados que se acercan mucho a los registrados por el tren de alta velocidad. En el caso del ferrocaril tradicional, las emisiones medias son de 17,1 kilos entre Madrid y Barcelona y de 12,7 entre Madrid y Sevilla, mientras que, en el del autobús, las cifras son de 14,5 y 13,9 kilos respectivamente. Los datos para el vehículo privado se acercan bastante a los registrados por el avión: 63 kilos hasta Barcelona y 54 hasta Sevilla.


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CAMBIO CLIMATICO


CAMBIO CLIMATICO

Cambio climático: ¿la hora de la verdad?

Tras cerca de 20 años de interminables negociaciones internacionales, 4 informes del IPCC, el tortuoso desarrollo del Protocolo de Kioto, la oposición de las presidencias estadounidenses de Bush padre e hijo, la verbosidad de los gobiernos instalados en la inacción y los signos inquietantes del cambio climático, todo parece indicar que nos acercamos al momento de la verdad.


JOSé SANTAMARTA , DIRECTOR DE WORLD WATCH

El cambio climático se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero
a la atmósfera ocasionadas por el empleo de combustibles fósiles y la
deforestación, donde no hay fronteras nacionales. Hoy las concentraciones
atmosféricas de dióxido de carbono son las mayores de los últimos 650.000
años. Las actividades humanas (de unos más que de otros) han cambiado la
composición química de la atmósfera. Durante decenas de miles de años las
concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono nunca superaron las 300
partes por millón, pero en 2007 llegamos a 382 partes por millón y a 430
equivalentes, si incluimos el efecto de otros gases de invernadero. Cuando
se superen las 550 partes por millón, el cambio climático puede adquirir
proporciones catastróficas, un límite que muchos científicos sitúan en las
450 partes por millón. Subsisten, por supuesto, muchas incertidumbres,
pero el más elemental principio de precaución nos dice que sabemos lo
suficiente para actuar, reduciendo las emisiones y adaptándonos a lo
inevitable. Nos quedan menos de 20 años para invertir la tendencia y
reformar el modelo energético.

Frenar e invertir tal tendencia implica aumentar la eficiencia,
desarrollar las energías renovables, promover el transporte público,
descarbonizar paulatinamente nuestro sistema energético y frenar la
deforestación, creando nuevas actividades, empresas y empleos. Habrá
sectores que ganen, pero también algunos sectores y empresas perderán. El
coste será de poco más del 0,1% del PIB mundial, pero sin embargo el coste
de la inacción puede llegar al 20% del PIB mundial.

El cambio climático, a causa de las emisiones de gases de
efecto invernadero, tras el cuarto informe del IPCC, es una
realidad aceptada por toda la comunidad científica, e incluso
por los responsables políticos, al menos sobre el papel.
Cierto que aún quedan algunos "disidentes", siempre a sueldo
de las empresas que se verán perjudicadas por las medidas que
habrá que adoptar, pero la resistencia es cada vez menor y hoy
no pasa de anécdotas, al menos frontalmente. La verdadera
resistencia probablemente provenga de quienes quieren
perpetuar el sistema actual y un modelo ambiental y
socialmente insostenible, promoviendo la energía nuclear, las
arenas alquitranadas, la oriemulsión, los hidratos de metano y
otros hidrocarburos no convencionales, los llamados
biocombustibles (que deberían denominarse agrocombustibles) y
la captación y almacenamiento de dióxido de carbono, que
permitirían continuar con un empleo creciente y amplificado de
carbón, petróleo, gas natural y otros combustibles fósiles no
convencionales. Es decir, seguir aumentando el consumo de
energía y perpetuar un modelo de transporte basado en el
automóvil privado, con pequeños cambios que no tocan la raíz
de la insostenibilidad y de la inequidad social.

Pero este aparente consenso sobre la gravedad del cambio climático y la
necesidad de actuar no siempre ha sido así, y volverá a suceder una y otra
vez en el futuro. Cada vez que ha surgido la preocupación sobre algún
problema ambiental, las multinacionales responsables y sus representantes
políticos conservadores, jaleados por numerosos medios de comunicación, se
han lanzado a una campaña de intoxicación. En 1962 el libro de Rachel
Carson Primavera silenciosa dio el primer aviso de que ciertos productos
químicos artificiales se habían difundido por todo el planeta,
contaminando prácticamente a todos los seres vivos hasta en las tierras
vírgenes más remotas. Aquel libro, que marcó un hito y contribuyó a
alumbrar el movimiento ecologista, presentó pruebas del impacto que dichas
sustancias sintéticas tenían sobre las aves y demás fauna silvestre,
además de los seres humanos. La respuesta de la industria fue inmediata, y
la multinacional Monsanto lanzó un folleto titulado Cállese, señora
Carson. Aún hoy, las medidas adoptadas para poner coto a la industria
química son radicalmente insuficientes, incluso en Europa (el Reach, con
todas sus insuficiencias, es la clara manifestación del poder de presión
de las multinacionales), aunque ya todos los países han prohibido el DDT y
otros plaguicidas organoclorados, pero lo que se hace es siempre tarde,
poco y mal.

La industria del tabaco durante décadas negó la relación con el cáncer, y
se opuso a la adopción del Principio de Precaución, o cualquier medida
encaminada a reducir el pernicioso hábito, que tantos beneficios les ha
proporcionado, a costa de nuestra salud. Situación parecida se dio o se da
con la industria nuclear, el amianto, el PVC, los cultivos transgénicos,
la sobreexplotación pesquera, los monocultivos forestales, o el urbanismo
disperso y depredador del territorio.

En 1975 se relaciona la destrucción de la capa de ozono con los CFC, y la
reacción de la industria química y los gobiernos, sobre todo la
administración Reagan en EE UU, es la usual: primero se niega el problema,
luego se ridiculiza o se minimiza, y sólo se acaban aceptando las medidas
necesarias cuando el problema es acuciante y más que evidente, el daño ya
es considerable y la presión vence cualquier resistencia. Las mismas
empresas multinacionales que crean el problema, primero se resisten y sólo
ceden cuando otean nuevos negocios, sustituyendo los productos que han
creado por otros, en teoría menos dañinos, como los sustitutos de los CFC.

Con el cambio climático el problema es infinitamente mayor que con los
CFC, el DDT o los transgénicos, porque afecta al núcleo del sistema
económico, a la energía que mueve toda la actividad económica y que
ocasiona las emisiones que contribuyen al cambio climático, un consumo
energético que en un 80% procede de combustibles fósiles, cuya
comercialización controlan unas pocas multinacionales y que permiten que
Estados Unidos, con el 4,7% de la población mundial, emita el 25% del CO2,
el principal gas de efecto invernadero.



El negacionismo se bate en retirada



Estados Unidos, sus multinacionales, sus grupos de presión y su clase
política no están dispuestos, por ahora, a adoptar medidas adecuadas a su
responsabilidad histórica en las emisiones que están ocasionando el cambio
climático, lo que crea un grave problema, no sólo ambiental, sino también
ético y de responsabilidad hacia quienes más sufrirán el cambio climático:
los pobres de la Tierra y las generaciones futuras. Un amplio conglomerado
bien lubricado de "científicos", comunicadores y empresas de relaciones
públicas se encarga de realizar una permanente labor de intoxicación de la
ciudadanía, para proteger los intereses de las empresas responsables de la
degradación ambiental, y en torno al "negacionismo" se ha creado toda una
próspera industria de relaciones públicas y cabildeo ("lobby").

En España se sumó tímidamente al negacionismo el líder de la oposición, el
señor Rajoy, poniendo en aprietos a su primo, y jaleado por Esperanza
Aguirre, Ana Botella y Telemadrid, pero a los pocos días tuvieron que
rectificar e incluso propusieron una Ley de Cambio Climático en el
programa electoral aprobado pocas semanas después. Hoy el negacionismo se
reduce a unos pocos medios de prensa de la ultraderecha y a algún
comunicador estrambótico y bien remunerado estilo Toharia. Puro folklore.

La preocupación sobre el calentamiento global debido a las emisiones
humanas de dióxido de carbono y otros gases de invernadero, como el metano
y el óxido nitroso, se remonta a 1896, año en que el científico sueco
Svante Arrhenius lo formuló por primera vez. Cuando Arrhenius publica su
primer cálculo sobre el calentamiento global debido a las emisiones de
CO2, el nivel de CO2 en la atmósfera ascendía a 290 partes por millón
(ppm). La ciencia sobre el cambio climático avanzó lentamente a lo largo
del siglo XX, y en 1988, año en que la Conferencia de Toronto pide una
reducción del 20% de las emisiones para 2005 respecto a los niveles de
1988, era ya muy evidente la gravedad del problema. Los hitos posteriores
los conocemos: en 1992 se aprueba en Río el Convenio Marco sobre el Cambio
Climático, y en 1997 el Protocolo de Kioto. Pero hasta el momento los
traslados en avión de los miles de delegados, funcionarios y periodistas
de un punto a otro del planeta no han justificado las emisiones y el coste
de tanto viaje en la era de las videoconferencias e Internet.

¿Quién y porqué se oponen? Se oponen las multinacionales del petróleo y
del automóvil, las empresas del carbón y Australia (el mayor exportador de
carbón), algunos países de la OPEP como Arabia Saudí y, sobre todo,
Estados Unidos, primero con Bush padre y sobre todo con Bush hijo, aunque
la presidencia de Clinton (y su vicepresidente Al Gore, el de hacer lo que
yo digo, no lo que yo hago) tampoco fue muy activa que digamos, logró
reducir los objetivos de reducción de emisiones de los países
industrializados del Protocolo de Kioto, impuso el mercado de emisiones
heredero de los implantados por la EPA para el dióxido de azufre en EE UU,
aunque al menos no mantuvo la retórica ultrareaccionaria de los
republicanos. El núcleo que financió las campañas de intoxicación fue la
llamada Global Climate Coalition, además de otros institutos ligados al
núcleo duro de multinacionales como Exxon, y con estrechas relaciones con
la política estadounidense, y muy especialmente el Partido Republicano.

Pero dentro de unos meses probablemente habrá una nueva presidenta, y tras
el huracán Katrina y los signos cada vez más inquietantes, Estados Unidos
deberá empezar a actuar, por la presión de su ciudadanía. En Australia la
victoria de los laboristas, que promueven la ratificación del Protocolo de
Kioto, muestra el aislamiento de Estados Unidos. También asistimos al
desarrollo de las energías renovables y otras tecnologías, y al
surgimiento de un sector empresarial que tiene mucho que ganar con
políticas más activas para descarbonizar el sistema energético.



Para hacer una tortilla hay que romper algún huevo



La clase política no quiere afrontar la impopularidad de no actuar frente
al cambio climático, con la excepción de Bush en sus ya últimos meses de
la peor presidencia desde la independencia de EE UU, pero prefiere
instalarse en la palabrería, para ocultar la inacción. Porque lo cierto es
que las políticas reales no reflejan los discursos oficiales. Al Gore es
el modelo, con su política real en toda la negociación que llevó al
Protocolo de Kioto cuando realmente podía hacer algo más que dar
conferencias, que es de lo que viven los expresidentes y
exvicepresidentes, o con sus viajes en jet privado, hasta para visitas
turísticas, mientras predica a otros que reduzcan sus emisiones. Para
predicar hay que dar ejemplo, y eso es algo más que plantar unos arbolitos
para intentar compensar unas emisiones injustificables.

Cuando los gobernantes introduzcan una nueva fiscalidad sobre los
combustibles fósiles, o subasten los derechos de emisión en vez de
otorgarlos gratuitamente, ganarán en credibilidad. Mientras, mejor
juzgarles por lo que hacen, y no por lo que dicen, utilizando indicadores
objetivos, como la evolución de las emisiones anuales de gases de efecto
invernadero. Actuar para frenar el cambio climático tiene su coste, un
coste político y social, y también electoral (ahí duele) pues implica
encarecer la gasolina, el gasóleo, el keroseno (y los billetes aéreos), el
gas natural y las tarifas eléctricas, internalizando sus externalidades.
Igualmente supone reducir drásticamente el consumo de carbón. ¿Pero qué
político está dispuesto a afrontar el coste de medidas probablemente muy
impopulares, o explicarlas adecuadamente y buscar el consenso para
aplicarlas? ¿Qué tendrá que pasar para que pasen a la acción? ¿Cuántas
alarmas tienen que sonar, cuántos Katrina?

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de
Naciones Unidas ya dio todas las alarmas, con toda la precaución y el
consenso necesario de más de un centenar de países, y sus predicciones
dejan pocas dudas. La subida de temperatura se situará a finales de este
siglo entre 1,8 y 4 grados, aunque podría llegar a ser de hasta 6,4
grados. Durante los últimos 100 años, la Tierra se ha calentado en un
promedio de 0,74ºC. El calentamiento de la última mitad del siglo es
inusual por lo menos en comparación con los últimos 1.300 años. Para las
próximas dos décadas se espera que la tasa de calentamiento sea de 0,2ºC
por década. Once de los últimos doce años (1995-2006) están entre los doce
más cálidos desde que existen registros de la superficie terrestre (desde
1850). La temperatura ha subido más en el hemisferio norte, más en
invierno que en verano, más de noche que de día y especialmente en el
Ártico, que se calienta a una velocidad que dobla la del resto del
planeta.

El mar aumenta de volumen por la expansión térmica, su nivel ha subido 3,1
milímetros al año desde 1993 y subirá entre 18 y 59 centímetros a lo largo
de este siglo. El hielo ártico en verano se ha reducido un 10% cada década
desde que en 1978 comenzaron los registros por satélite. Los glaciares de
los Alpes, Pirineos, África, Himalaya y Suramérica se reducen por
momentos, amenazando el suministro de agua, por no hablar de los elitistas
deportes de invierno. Los glaciares de los Alpes han perdido ya un tercio
de su superficie y la mitad de su volumen, y las famosas nieves del
Kilimanjaro, al ritmo actual, desaparecerán en 2025. La posible
contribución del deshielo de Groenlandia podría ser de varios metros, y en
la Península Antártica se han perdido 20.000 kilómetros cuadrados de
hielo.

Las plantas florecen antes, las aves no necesitan emigrar en invierno a
latitudes más cálidas, cada año las nieves tardan más en llegar, cubren
menos superficie y se funden antes, aumentan las olas de calor, en muchas
zonas aumentan las precipitaciones mientras en otras, como el Sahel,
Australia y la zona mediterránea sucede lo contrario y las sequías se
acentúan, los corales se blanquean y mueren a causa del aumento de las
temperaturas, y por doquier se suceden los signos de que algo sucede, y el
90% de los cambios observados en más de 29.000 series de datos de todo el
mundo de 75 estudios son consistentes con el cambio climático. El 30% de
las especies podrían extinguirse, aumentarán las sequías y las
inundaciones, y las consecuencias podrían ser severas en la agricultura,
el turismo, la salud, la industria de seguros y en el litoral, donde se
concentran muchas de las mayores ciudades.

El Cuarto Informe de Evaluación (AR4, en sus siglas en inglés) consta de
tres bloques más el Informe de Síntesis. La Parte I es la contribución del
Grupo de Trabajo I, se refiere a las bases científicas del cambio
climático y fue aprobada en febrero de 2007 en París. La Parte II,
contribución del Grupo de Trabajo II, trata de los impactos y la
adaptación, y se aprobó en abril de 2007 en Bruselas. La Parte III, del
Grupo de Trabajo III, sobre la mitigación, se aprobó en mayo en Bangkok.
El Informe de Síntesis, aprobado en Valencia en noviembre, se presentó en
la Conferencia de las Partes nº 13, que se celebró en Bali del 3 al 17 de
diciembre de 2007.

Desde que entró en vigor el Convenio Marco sobre Cambio Climático (CMCC),
el IPCC es la institución científica y técnica que colabora y apoya a los
Órganos Subsidiarios del Convenio. El IPCC desarrolla sus actividades a
través de sus Grupos de Trabajo, que están dedicados cada uno de ellos a
tratar diferentes aspectos del cambio climático. El Grupo de Trabajo I se
encarga de los aspectos científicos, el Grupo de Trabajo II analiza la
vulnerabilidad de los sistemas naturales y sociales ante el cambio
climático y sus posibles estrategias de adaptación, y el Grupo de Trabajo
III aborda la mitigación del cambio climático, como las opciones de
reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, hay un
grupo dedicado a los Inventarios de Gases de Efecto Invernadero. Desde su
creación, el IPCC ha preparado cuatro grandes informes de evaluación.



El efecto invernadero



La Tierra recibe radiación solar de onda corta, una parte de la cual es
reflejada y otra alcanza la superficie, donde se convierte en calor
(radiación de onda larga), que calienta la superficie y evapora el agua,
manteniendo el ciclo hidrológico. La radiación de onda larga escapa a la
atmósfera, donde una parte es absorbida por los gases de efecto
invernadero, que la reemiten a la Tierra. Sin el efecto invernadero, la
vida sería imposible tal y como la conocemos, pues la temperatura media
sería de 18ºC bajo cero, en lugar de los 15ºC. Pero demasiado de algo
bueno acaba por ser malo.

El aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero aumenta
la temperatura y provoca cambios en el clima. Las concentraciones de
dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero en la atmósfera
tras el vapor de agua, han aumentado desde 280 partes por millón hacia
1750, al inicio de la revolución industrial, a 382 partes por millón en
2007. El dióxido de carbono aporta un 53% del forzamiento radiativo desde
la Revolución Industrial, y su vida atmosférica media, en función del
complejo ciclo del carbono, puede ir de 5 a 200 años, es decir, que parte
del CO2 que emitimos cuando se genera electricidad con carbón o el
automóvil consume gasolina, seguirá en la atmósfera hasta 2 siglos,
atrapando y reenviando la radiación solar de onda larga y contribuyendo al
cambio climático.

El segundo gas en importancia es el metano (CH4), que representa el 17%
del forzamiento radiativo, y cuyas concentraciones han aumentado de 730
ppb (partes por millardo o mil millones) hacia 1750 a 1.852 ppb en la
actualidad, aunque su vida media es de sólo 12 años. Las emisiones se
deben a la fermentación entérica del ganado, la gestión del estiércol, los
vertederos, las emisiones de la minería del carbón, el petróleo y el gas
natural, las aguas residuales y los cultivos de arroz. Una molécula de
metano equivale a 23 de CO2.

El tercer gas en importancia es el óxido nitroso (N2O), que aporta el 5%
del forzamiento radiativo, y cuyas concentraciones han aumentado de 270
ppb (partes por millardo o mil millones) hacia 1750 a 319 ppb en la
actualidad, cuya vida media es de 114 años. Las emisiones se deben a los
fertilizantes aplicados a los suelos agrícolas, al sector energético, la
industria química, el estiércol y las aguas residuales. Una molécula de
óxido nitroso equivale a 296 de CO2.

Otros gases de invernadero son los CFC que destruyen la capa de ozono (ya
prohibidos en los países industrializados), sus sustitutos como los
carburos hidrofluorados (HFC), los carburos perfluorados (PFC), el
hexafluoruro de azufre (SF6), y un contaminante como el ozono
troposférico. Las emisiones de gases invernadero deberían reducirse en el
2050 entre un 50% y un 80% con relación a 1990 para que la temperatura no
suba más de 2,4 grados y evitar así que se agrave el cambio climático,
según el IPCC.

A los factores anteriores hay que añadir los cambios en el albedo, y sobre
todo el efecto de los aerosoles, muchos de ellos contaminantes, pero de
vida corta, y que provocan el efecto contrario a los gases de invernadero,
enmascarando el calentamiento, por lo que la reducción de ciertos
contaminantes puede agravar el calentamiento. Igualmente debemos citar el
importante papel del vapor del agua, las estelas de los aviones y el
llamado oscurecimiento global o reducción de la cantidad de luz solar que
alcanza la superficie terrestre, a causa de la emisión de partículas como
el negro de carbón (o carbonilla), emitido por centrales térmicas,
industrias y vehículos. La reducción ha sido del orden de un 4%, pero se
ha frenado durante la pasada década. El oscurecimiento global crea un
efecto de enfriamiento que ha podido llevar a subestimar los efectos de
los gases de efecto invernadero, enmascarando parcialmente el
calentamiento global. Igualmente destacable son las múltiples
realimentaciones en una u otra dirección, como los cambios en el albedo
por la reducción de las nevadas, el aumento de la cantidad de vapor de
agua o la emisión del metano contenido en el permafrost, la capa de hielo
permanentemente congelada en los niveles superficiales del suelo de las
regiones muy frías como la tundra.

La circulación atmosférica y las corrientes oceánicas distribuyen el
calor, y podrían verse alteradas por el cambio climático. En un futuro aún
más preocupante es lo que pueda suceder con la cinta transportadora
oceánica, o circulación termohalina, el flujo de agua que transporta calor
desde el Pacífico y el Índico hasta el Atlántico, donde sigue recibiendo
calor en las latitudes tropicales, para acabar hundiéndose en el Atlántico
Norte, retornando en niveles más profundos. Algunas corrientes oceánicas
se deben a los vientos y a las mareas, pero otras se deben a las
diferencias de temperaturas y a las concentraciones de sal. El cambio de
las temperaturas y de la salinidad, por la fusión de los glaciares,
podrían frenar o incluso eliminar esas corrientes tal y como las
conocemos, algo todavía improbable en este siglo, pero que si llega a
producirse tendría graves implicaciones sobre el clima, el ciclo del
carbono (las aguas frías al hundirse arrastran grandes cantidades de
dióxido de carbono), los nutrientes y la pesca. Las temperaturas de
Europa, a igual latitud, son de 5ºC a 7ºC más cálidas que las mismas
latitudes en el Pacífico.



Causas del cambio climático



Las causas son las emisiones de gases de invernadero ocasionadas por la
extracción, producción, transformación, transporte y consumo de los
combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), el transporte que
emplea productos petrolíferos, la deforestación, la agricultura y la
ganadería, y determinadas actividades industriales, como la fabricación de
cemento.

Tras las emisiones, subyace un problema de equidad social y generacional.
Los pobres apenas emiten, pero serán los que más sufran el cambio
climático, al igual que las generaciones futuras, que no participan del
consumo, pero padecerán las consecuencias, tanto de las emisiones como del
agotamiento de recursos. En poco más de un siglo hemos consumido una parte
considerable de los combustibles fósiles que la naturaleza tardó millones
de años en formar, como hemos destruido los bosques, con la consiguiente
pérdida irreversible de miles de especies y la funcionalidad de
ecosistemas enteros.

La revolución industrial y el motor de combustión interna
mejoraron hasta cotas insospechadas el bienestar material y la
movilidad de una parte de la población (de unos más que de
otros), pero a costa de alterar la composición química de la
atmósfera y de iniciar un cambio en el clima, que sólo se
podrá frenar con una profunda revolución en la forma de
producir y consumir la energía que mueve la máquina económica.

La sostenibilidad es el único futuro posible, pero para
enderezar el rumbo y frenar las emisiones habrá que sustituir
sin prisa, pero sin pausa, los combustibles fósiles por
energías renovables, a la vez que se mejora la eficiencia
energética y, lo más difícil, las pautas de consumo de una
parte de la población acostumbrada al despilfarro.

La sostenibilidad es también una ecuación con tres variables: población,
consumo por habitante y tecnología. La trampa es hacer sólo hincapié en
las tecnologías milagrosas que permitirán mantener y aumentar los
insostenibles consumos de los privilegiados, la verdad incómoda de Al Gore
y tantos otros, ese factor que se obvia porque los privilegiados no
quieren renunciar a viviendas cada vez más grandes, automóviles cada más
potentes y vacaciones en las cuatro esquinas del mundo. Consejos dan, que
para sí no los tienen. Tampoco se puede obviar la necesidad de acelerar la
transición demográfica hacia la estabilización de la población, lo que
requiere ineludiblemente repartir de forma más equitativa los recursos y
las emisiones.

Las emisiones y el cambio climático son responsabilidad histórica del 15%
de la población mundial, de esa parte de la población que en gran parte
habita en Estados Unidos, Europa, Japón y Australia, y de las élites de
los países del sur. Las emisiones de China e India crecen rápidamente,
pero su responsabilidad histórica es mínima, porque hay que relacionar las
emisiones con la población, y tener en cuenta las emisiones históricas del
último siglo.

Entre 1950 y 2000 Estados Unidos emitió el 27% (con una
población que sólo representa el 4,6% del total mundial),
Canadá el 2%, Europa Occidental el 24%, la antigua Unión
Soviética el 15%, Japón el 5% y Australia y Nueva Zelanda el
1%. Latinoamérica sólo emitió el 4% y África el 2,5%. El resto
del mundo, incluidas China e India, emitieron algo menos del
20%. Las emisiones históricas son el factor básico a la hora
de repartir responsabilidades y asumir obligaciones, como en
parte se tuvo en cuenta en el llamado mandato de Berlín y en
el Protocolo de Kioto, al establecer sólo obligaciones de
reducción de emisiones en los países industrializados.
Cualquier acuerdo potskioto deberá considerar las emisiones
históricas, aunque Estados Unidos pretende dejarlas de lado,
como quedó reflejado en una resolución del Senado donde
literalmente se dice que no harán nada mientras los países
pobres no asuman igualmente obligaciones de reducción de
emisiones, se supone que en porcentajes parecidos. La disculpa
es evitar la fuga de industrias y empleos a los países que,
como China, no tienen obligación de reducir sus emisiones en
una primera etapa, una especie de dumping del carbono, aunque
Estados Unidos emite por habitante seis veces más que China,
10 veces más que Brasil y 20 veces más que India.

El análisis regional es clave, pero cualquier estrategia de
reducción debe analizar los sectores que las ocasionan. La
producción de electricidad causa el 25%, el transporte por
carretera el 12%, la industria el 10%, la agricultura y
ganadería el 13%, la deforestación el 18%, los residuos el 4%,
los procesos industriales distintos de la combustión como la
fabricación de cemento el 3%, el transporte aéreo el 2%, las
emisiones fugitivas el 4% y el resto corresponde al consumo
doméstico y terciario de energía.

Es relativamente fácil reducir las emisiones de la generación de
electricidad (sustituyendo centrales térmicas de carbón por centrales de
ciclo combinado de gas natural que emiten la tercera parte por kWh
producido, o aún mejor, parques eólicos que no emiten nada), pero es mucho
más difícil actuar sobre el transporte. Lo único sensato es reducir la
demanda, promover la ciudad densa y con mezcla de actividades, y el cambio
modal (desplazamientos en transporte público o ferrocarril en lugar de
automóviles o aviones). Ciertas alternativas, como los biocombustibles de
primera y segunda generación (agrocombustibles realmente) crean muchos más
problemas de los que resuelven, y el hidrógeno tardará mucho antes de que
pueda producirse a costes razonables y a partir de las energías
renovables. Claro que los biocombustibles permiten mantener un modelo
insostenible de transporte en base al automóvil privado, y por eso se
promueven, aunque sea a costa de poner en riesgo la seguridad alimentaria,
esquilmar los ecosistemas, destruir la biodiversidad y ocupar las tierras
necesarias para producir alimentos o destinarlas a otros usos no menos
esenciales.

El transporte aéreo en términos porcentuales apenas llega al 2%, pero sus
emisiones han crecido un 205% entre 1975 y 2003, y el crecimiento se
acelerará en los próximos años, debido en buena parte a las compañías de
bajo coste y al abaratamiento de las tarifas, que no reflejan el coste
ambiental de sus emisiones de dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y
las estelas que dejan, además del ruido y el enorme impacto de los
aeropuertos sobre las poblaciones vecinas. De hecho, el keroseno de los
vuelos internacionales está exento de impuestos. Las medidas voluntarias
de "donar" pequeñas cantidades para plantar árboles que compensen las
emisiones sirven de poco, excepto para tranquilizar la mala conciencia de
algunos, y lo único razonable es penalizar fiscalmente los desplazamientos
en avión y renunciar a todos los trayectos no necesarios en la era de
Internet y las videoconferencias.



Consecuencias del cambio climático



En el pasado los cambios del clima se debieron a los ciclos del sol, a los
cambios en la órbita de la Tierra o a erupciones volcánicas, factores que
siguen presentes, pero por primera vez en la historia de la Tierra las
actividades humanas (consumo de combustibles fósiles y deforestación,
nuevos productos químicos que destruyen la capa de ozono como los CFC o
que son potentes gases de efecto invernadero) son capaces de alterar el
clima y de variar la composición química de la atmósfera.

Los signos del cambio climático apenas se han hecho notar,
debido al efecto de enfriamiento de otros contaminantes como
los aerosoles, pero ya asistimos a los primeros signos, como
las olas de calor, la desaparición de numerosos glaciares de
montaña y la subida del nivel del mar.

Los ecosistemas, al igual que la agricultura y múltiples actividades,
están adaptados a unas determinadas condiciones, fruto de una larga
adaptación evolutiva. La subida de las temperaturas, el aumento del nivel
mar, la alteración del régimen de lluvias, de humedad y de vientos, en un
plazo de tiempo relativamente corto, tendrá graves implicaciones, que
apenas estamos empezando a entender. Para intentarlo, los modelos
climáticos cada vez son más sofisticados y reconstruyen con mayor
precisión lo que pueda suceder, a partir del análisis de los climas del
pasado.

En general, lloverá más, pero dónde, es otra cuestión: en ciertas zonas
lloverá mucho más y en otras mucho menos. La región mediterránea, incluida
España, muy probablemente sufrirá aún mayores sequías, sobre todo en
verano. Pero con toda seguridad aumentarán las temperaturas y es probable
que se agraven las olas de calor, tan perjudiciales para la salud, como la
que afectó a Europa en el verano de 2003. Es probable, aunque hay menos
certidumbres, que aumenten los ciclones y huracanes. Las poblaciones
pobres, que no tienen ninguna responsabilidad en las emisiones, serán las
más afectadas. Bangladesh, donde los ciclones han matado a medio millón de
personas desde 1970, y el Sahel, con sus lacerantes hambrunas y una
pobreza extrema, son los paradigmas de esta nueva realidad.

El último informe del Grupo Intergubernamental de Cambio
Climático (IPCC) vaticina que hay una gran probabilidad de que
el calentamiento provoque que hacia 2020 entre 75 y 250
millones de africanos sufran escasez de agua y, en varios
países, las cosechas se reducirán un 50%, agravando la crisis
alimentaria. En 2080, las tierras áridas y semiáridas en
África aumentarán entre un 5 y un 8%.

En Asia en 2050 se reducirá la disponibilidad de agua dulce, especialmente
en las cuencas de los grandes ríos. Las pobladas regiones de los deltas de
los ríos en el sur, este y sureste asiático, peligrarán por la subida del
nivel del mar. Aumentarán las enfermedades asociadas con las inundaciones.

Australia y Nueva Zelanda sufrirán una pérdida significativa de
biodiversidad en la Gran Barrera de Coral. Los problemas hídricos
empeorarán en el sur y este de Australia y en Nueva Zelanda, afectando a
la producción agrícola, ganadera y forestal. Los incendios forestales
aumentarán de virulencia, al igual que las sequías cíclicas.

En Europa el cambio climático acentuará las diferencias regionales en el
acceso a los recursos naturales. Aumentará el riesgo de inundaciones en
numerosas zonas y crecerá la erosión y la desertificación en el sur de
Europa. Igualmente retrocederán los glaciares de los Alpes y los Pirineos.
El sur de Europa (España, Italia y Grecia) será la zona más afectada, a
causa del aumento de las temperaturas y la sequía, la disminución de los
recursos hídricos y los incendios forestales, reduciendo la producción
hidráulica y la producción agrícola, afectando negativamente al turismo.
Las olas de calor estivales afectarán a la salud de la población más
desfavorecida, sobre todo los ancianos y los enfermos crónicos.

En Suramérica hacia mediados de siglo se producirá una gradual sustitución
del bosque tropical húmedo por sabanas en la Amazonia oriental, con una
gran pérdida de biodiversidad e importantes alteraciones en el ciclo
hidrológico del que depende el importante sector agrícola y ganadero. La
desaparición de los glaciares andinos afectará al suministro de agua y a
la producción hidráulica.

En Norteamérica el calentamiento de las montañas Rocosas provocará
inundaciones en invierno y descenso del caudal de los ríos en verano. En
las primeras décadas del siglo, un moderado calentamiento será positivo
para la agricultura, con aumentos de las cosechas del 5 al 20%, pero con
importantes variaciones regionales. Las olas de calor empeorarán los
problemas sanitarios, al igual que en el sur de Europa.

Las regiones polares serán de las más afectadas, a causa de la reducción
del espesor del hielo, el aumento del nivel del mar y cambios en los
ecosistemas, con graves efectos en las aves migratorias, mamíferos y
grandes depredadores, y en las poblaciones indígenas que dependen de la
pesca y la caza. Los pequeños estados isleños sufrirán el aumento del
nivel del mar, la escasez de agua, las inundaciones y los fenómenos
meteorológicos extremos.

El cambio climático acelerará la pérdida de biodiversidad en
todo el mundo. Pequeñas variaciones en las temperaturas y en
las precipitaciones pueden alterar complejos ecosistemas,
sustentados sobre la interdependencia de miles de especies. La
subida del nivel del mar afectará a manglares, arrecifes de
coral, estuarios y sistemas dunares costeros.

Para afrontar el cambio climático se necesitaría una migración
sin precedentes de plantas y animales, tanto en altitud como
en latitud, una migración hoy imposibilitada por carreteras,
campos de cultivo y todo tipo de barreras. La creación de
corredores biológicos que conecten los ecosistemas, es una de
las medidas de adaptación más apremiantes. Muchas especies
podrán emigrar, pero otras muchas, como las situadas en las
cumbres de las montañas o en las zonas árticas, no podrán
hacerlo. La destrucción o la alteración de ecosistemas tendrán
efectos realimentadores, al liberar el carbono acumulado en el
suelo o en la vegetación, o el metano del permafrost de la
tundra. La pérdida de especies a su vez reducirá las opciones
de adaptación a nuevas situaciones. Igualmente proliferarán la
invasión de especies alóctonas y oportunistas, así como las
plagas. De hecho, el invierno y las bajas temperaturas son el
mejor plaguicida y la forma óptima de mantener a raya a
multitud de insectos y roedores, que ahora sobrevivirán en
mayor número y extenderán su rango de acción a nuevas zonas.

El cambio climático supone una gran amenaza para el
abastecimiento del agua, al cambiar el régimen de
precipitaciones, acentuar los fenómenos meteorológicos
extremos como sequías e inundaciones, al aumentar la
evapotranspiración y fundir los glaciares y las nieves que
regulan los caudales de los ríos en épocas estivales. Una
pequeña reducción de las precipitaciones, junto con el aumento
de las temperaturas y la necesidad de mayor dotación hídrica
de los regadíos, por el aumento de la evapotranspiración,
reduciría de manera drástica la escorrentía y el caudal de los
ríos. Los países más afectados serán los más pobres y
localizados en las regiones secas.

Los efectos en la agricultura son complejos, y de hecho ésta
siempre se ha adaptado a las demandas o a las circunstancias
cambiantes. En algunos casos supondrá un aumento de la
producción, al permitir cultivar zonas hoy muy frías de Rusia
y Canadá, prolongar la época de crecimiento y reducirse las
heladas, además del efecto fertilizador en algunas especies de
plantas del aumento de las concentraciones de dióxido de
carbono. Pero en otras zonas los efectos pueden ser graves,
por el estrés térmico, la falta de agua, la erosión al abundar
los fenómenos extremos y la extensión de plagas y
enfermedades, que sobrevivirán a los fríos del invierno. Los
peores efectos se darán en algunas zonas tropicales y
subtropicales, donde vive la mayor parte de la población del
Tercer Mundo.

El cambio climático puede afectar negativamente a la salud de
la población, tanto por las olas de calor, como por ciertas
enfermedades, que verán ampliado su radio de acción. El
régimen de precipitaciones, la humedad y la temperatura,
tienen una influencia determinante en la distribución de los
agentes patógenos y transmisores que extienden ciertas
enfermedades.

La subida prevista del nivel del mar puede afectar a millones
de personas: cerca de cien millones viven a menos de un metro
sobre el nivel del mar, y el 40% de la población mundial vive
a menos de 100 km de la costa, en el área de influencia de
temporales costeros, como la gota fría que afecta muchos años
a las regiones mediterráneas, o el huracán Katrina que inundó
Nueva Orleáns. La intrusión salina afectará a los ya
sobreexplotados acuíferos costeros, reduciendo el
abastecimiento de agua. También habrá que realizar enormes
inversiones para mantener los puertos y otras costosas
infraestructuras. Por cada centímetro que aumente el nivel del
mar, desaparecerá un metro de playa, afectando de esta manera
a una de las principales atracciones turísticas en países como
España o Grecia. Muchas de las mayores ciudades del mundo
están en la costa, ciudades como Nueva York, Los Ángeles,
Buenos Aires, Río de Janeiro, Barcelona, Valencia, Venecia,
Londres, Lisboa, Lagos, Mumbai, Tokio o Shangai.



Cambiar de políticas para evitar el cambio climático



Los desafíos de mitigar (reducir las emisiones) y adaptarse al cambio
climático no tienen precedentes en la historia, y no podrá hacerse sin la
cooperación y el acuerdo de la mayoría de los países, al ser la atmósfera
un recurso común a donde van a parar las emisiones, cualquiera que sea el
lugar en donde se hayan producido, afectando a todos.

Ya se ha transitado un buen trecho, desde la Conferencia de
Toronto en 1988, el Convenio Marco de Cambio Climático en 1992
en Río, el Protocolo de Kioto de 1997 y las negociaciones
actuales, pero queda un camino aún más largo, hasta lograr
reducir las emisiones actuales de un 60% a un 80%, que es lo
necesario para evitar las repercusiones más graves del posible
cambio climático.

Las diversas administraciones deben establecer planes claros para reducir
las emisiones, incluyendo instrumentos fiscales (impuestos sobre las
energías no renovables, incentivos a las renovables y a la eficiencia),
supresión de las subvenciones a los combustibles fósiles y los
presupuestos para llevarlos a cabo. Entre otras medidas se deben reducir
los incendios forestales y la emisión de gases de invernadero, como el
metano y el óxido nitroso, así como la producción y consumo de cemento,
una de las principales fuentes de emisión de CO2, agravada por la
construcción de autovías, carreteras y otras infraestructuras.

Una política de repoblaciones forestales con especies autóctonas de
árboles y arbustos, en las zonas adecuadas, retiraría de la atmósfera
grandes cantidades de CO2, frenaría la erosión, las inundaciones y las
sequías, dado el efecto esponja de los bosques. Pero los bosques y los
mares, aún actuando como sumideros, son incapaces de retirar la cantidad
actual de CO2 emitida anualmente.

La reducción del consumo de carne, del empleo de fertilizantes, de las
fugas de metano en la minería de carbón y en la red de gasoductos, o de la
cantidad de residuos, es fácil de realizar. La fabricación de nailon y la
de ácido nítrico son responsables de parte de las emisiones antropogénicas
de óxido nitroso. La eliminación de los HFC no plantea ningún problema,
pues hay alternativas viables y baratas, como el butano y propano
(tecnología greenfreeze).

Los residuos generan importantes emisiones de metano. La
reducción de la producción de residuos, el reciclaje, la
prohibición de la incineración, el aprovechamiento de la
materia orgánica para producir compost y el aprovechamiento
del metano en los vertederos, son algunas de las medidas de
una política de residuos adaptada al cambio climático.

El aumento de la eficiencia en los nuevos vehículos, y algunos programas
para emplear gas natural y biocombustibles, sólo reducirán en un pequeño
porcentaje el aumento previsto de las emisiones en el transporte. La
reducción de los consumos unitarios de los vehículos, actuando sobre ellos
o sobre la forma de utilizarlos, es necesaria pero insuficiente. Tanto o
más importante es la reorientación hacia los modos más eficientes, como el
ferrocarril, el transporte público y los modos no motorizados, y las
actuaciones encaminadas a la gestión de la demanda y la moderación de la
movilidad.

La política municipal debe ir encaminada a reducir la demanda, promoviendo
la ciudad mediterránea densa, compacta y con mezcla de actividades, con
barrios donde viviendas, trabajo y servicios estén próximos en el espacio,
aminorando la segregación espacial y social de las ciudades, y limitando
el crecimiento de las grandes áreas metropolitanas. El planeamiento
urbanístico y territorial debe ir encaminado a promover la mezcla de
actividades, y no la segregación, y a posibilitar la movilidad en
transporte público, evitando los crecimientos urbanos y turísticos que
consumen gran cantidad de espacio. El ferrocarril debería elevar su
participación, pero para ello se requiere una clara voluntad política,
materializada en las inversiones necesarias para mejorar el conjunto de la
red, la seguridad, la gestión y los servicios, elevando las tarifas en una
proporción inferior al del Índice de Precios al Consumo. Una política
decidida, clara y bien estructurada, para reducir la necesidad de
desplazarse, que no su posibilidad, y para orientar la demanda hacia los
modos más eficientes de transporte, significaría una sensible reducción
del consumo de energía, de la contaminación atmosférica y del ruido, menor
ocupación de espacio, reducción del tiempo empleado en desplazarse, menor
número de accidentes, inversiones más reducidas en la infraestructura
viaria y una mejora general de la habitabilidad de las ciudades.

La eficiencia energética es la obtención de los mismos bienes y servicios
energéticos, pero con mucha menos energía, con la misma o mayor calidad de
vida, con menos contaminación, a un precio inferior al actual, alargando
la vida de los recursos y con menos conflictos. Al requerirse menos
inversiones en nuevas centrales y en aumento de la oferta, la eficiencia
ayuda a reducir la deuda externa, el déficit público, los tipos de interés
y el déficit comercial. La eficiencia energética debería incrementarse en
un 2,5% anual. Las tecnologías eficientes, desde ventanas aislantes o
lámparas fluorescentes compactas a vehículos capaces de recorrer 100
kilómetros con tres o menos litros de gasolina, o la cogeneración,
permiten ya hoy proporcionar los mismos servicios con la mitad del consumo
energético, a un coste menor. La cogeneración (producción simultánea de
calor y electricidad), la mejora de los procesos y de los productos, el
reciclaje y la reorientación de la producción hacia productos menos
intensivos en energía, con mayor valor añadido, menos contaminantes,
generadores de empleo y socialmente útiles, deben ser desarrollados. Las
tecnologías hoy ya disponibles permitirán a la industria ahorrar entre el
10% y el 27% de su consumo actual de energía, según sectores, con una
media del 16%. Los ahorros posibles en los usos domésticos y en los
servicios podrían reducir a la mitad los consumos, con medidas como el
aislamiento térmico, electrodomésticos más eficientes y las lámparas
fluorescentes compactas.

Para aumentar la eficiencia es necesario que los precios energéticos
reflejen todos sus costes, lo que no sucede en la actualidad. La reforma
ecológica de la fiscalidad es uno de los instrumentos económicos clave
para avanza hacia la sostenibilidad y frenar el cambio climático. La
implantación de ecotasas, cuya recaudación se destine a mejorar la
eficiencia y el empleo de energías renovables, es una necesidad acuciante,
pero las ecotasas son sólo un primer paso de lo que debería ser una
ambiciosa reforma ecológica de la fiscalidad, finalista o recaudatoria. La
imposición de un etiquetado energético obligatorio de los aparatos
eléctricos, y la reforma de las normas de edificación para mejorar el
aislamiento térmico, pueden reducir el consuno de energía en el sector
residencial. Se deben promover los programas de Gestión de la Demanda,
encaminados a aumentar la eficiencia y a prestar los mismos servicios con
un consumo menor, más negavatios y menos megavatios. La Planificación
Integrada de Recursos, o Planificación al Menor Coste, tiene como fin
evitar el crecimiento del consumo energético al tiempo que se satisfacen
los servicios que precisa la sociedad, y se debe implantar de forma real,
especialmente en el sector eléctrico.

Las energías renovables podrían solucionar muchos de los problemas
ambientales, como el cambio climático, los residuos radiactivos, las
lluvias ácidas y la contaminación atmosférica. Las energías renovables
podrían cubrir algo más de un tercio del consumo de electricidad en pocos
años, y a largo plazo permitirán reducir las emisiones de dióxido de
carbono, avanzando hacia un modelo energético "descarbonizado".

La producción de hidrógeno es un proceso aún inmaduro tecnológicamente y
cuya viabilidad económica es necesario demostrar, lo que requerirá enormes
inversiones en investigación; cuando se logre producir hidrógeno
comercialmente, a precios competitivos, y a partir de dos factores tan
abundantes como son el agua y la energía solar, los problemas energéticos
y ambientales quedarían resueltos, pues el hidrógeno, a diferencia de
otros combustibles, no es contaminante. En cualquier caso una economía
basada en el hidrógeno como combustible secundario es un objetivo aún muy
lejano e incierto. El hidrógeno servirá para almacenar la energía solar y
eólica cuando no haya sol o no sople el viento, y alimentará a las pilas
de combustible hoy en desarrollo, y que en un futuro no muy lejano puede
llegar a ser una importante fuente de producción descentralizada de
electricidad a pequeña escala, sin apenas impactos ambientales. Las pilas
de combustible también sustituirán a los motores de combustión interna de
los automóviles.

Pero también existen soluciones duras, y que nos conducen a
perpetuar la insostenibilidad ambiental y social, y son quizás
las que van a ser promovidas con mayor entusiasmo por los que
quieren que el cambio climático no suponga ningún cambio
sustancial. Los agrocombustibles, la energía nuclear de fisión
y de fusión y la captación y almacenamiento de carbono, para
explotar las grandes reservas de carbón y otros hidrocarburos
no convencionales, son las opciones preferidas por quienes
crearon y alimentaron la insostenibilidad, cuyo mejor ejemplo
es el propio cambio climático.

Referencias en Internet

http://www.ipcc.ch

http://www.ipcc-nggip.iges.or.jp/

http://www.un.org/climatechange/index.shtml

http://www.climnet.org

http